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La Coctelera

SEMINARIO PROYECTO DE INVESTIGACIÓN

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6 Marzo 2007

A propósito de Edouard Glissant


Hay que empezar a ir a donde nadie va, decidir habitar el acontecimiento, que por más contingente que sea, deja rastro, vira, empuja, golpea. Este es el riesgo de la composición, el riesgo del ser de la exposición. Al exponer, al ponernos fuera para adentrarnos paradójicamente en lo desconocido, la sensibilidad se va untando de ciertos aromas, sabores, amores. Todo esto con la probabilidad de que todo aquello que diseminamos se vuelva tornado, tempestad, arrollo, sismo.

Huimos eso sí, de los lugares en donde la sombra se difumina por miedo a vérnosla con ella, huimos como la necesidad insaciable de encontrarnos con eso otro fugaz y divergente. Nos fascina entonces lo que emerge del destello de una decisión, ni siquiera su producto. Cuando más sabemos, este saber nos obliga a realizar otro gesto con el otro, experimentar con todo lo que está a nuestro alcance. Y es así como nos proporcionamos vigor, salud y sabiduría para afrontar lo que llega, lo que pasa, todo lo que sentimos.

Sólo hay un medio, o digámoslo mejor, sólo en la exposición fecunda el caos que somos tiene el chance de componerse. Ante tanta esterilidad producida por la poca fuerza con que se inviste a la experiencia, pensamos que la composición es hoy destino y nosotros el medio. El problema no es sólo de conocimiento o de verdad, escuchemos al pensador Edouard Glissant, en Faulkner, Mississipi, cuando nos tienta a pensar que aquella, la verdad “no es lejana ni inaccesible, está sencillamente atrapada en la trama de lo cotidiano”.

Glissant, leyendo a Faulkner, nos tienta a escuchar el eco de las culturas compuestas que son aquellas que se abren a la multiplicidad de identidades rizoma, incita a una poética de la relación, a dejarnos ir en viaje errático por los archipiélagos insondables de la existencia, a componer más que a volver algo propio, a fecundar lo imposible y es ante que nada, la voz de Glissant, un pensamiento que encadena lo común de la diversas humanidades que aún somos o que aún nos quedan.

Glissant, Edouard (2002). Faulkner, Mississipi. Fondo de Cultura Económica. España

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21 Febrero 2007

Sobre variantología

(Conferencia Arqueología de los medios, Siegfried Zielinski, martes 20 febrero de 2007, Universidad de los Andes)

pensamiento:
Conjugar resultó ser la expresión más indicada... jugar-con, con qué?... Es un asunto que me sorprende y me emprende en otra ruta, ruta que es exploratoria de un paisaje desconocido.

Conjugar puede ser el verbo de la variantología -pensé (expresé sin saberlo, tan sólo intuía, una intimidad que tal vez se conjugaba en Zielinski-conferencista y en mi como allegado) - en el instante de un pensamiento errante-medial, entretejido como murmullo entre ambos. Parece ser, por lo que escuchaba, que la cuestión de los medios y los medios en cuestión, emerge en ese instante que se procura, en el advenimiento sorpresivo.

La mística de aquellos inventores (Ath. Kircher, Giovanni de lla Porta, Ramón Llull,...) allegó a nosotros conjugada en multiplicidad de tiempos y en complicidad de miradas, en la ondulación o variación de la lengua que hace toda escritura.

Me pregunté si somos aún una variación infinita, inevitablemente superpuesta de una polifonía finita... -continuaba escribiendo-,
terminé creyendo que pensamiento y sonido somos, aún melodía dis-armónica, aún silencio, aún la variación de nuestros estados anímicos.
Los más raro fue que llegué al espacio del pensamiento de la variación, antes de iniciar la conferencia, antes de todo inicio, como si se me revelara la variación en un silencio, en aquel lugar donde por más que se retenga, esta se dispone a ser dispersada ágilmente por los bordes.

Pensé al final, variación es el lugar de la composición, también un leve desvío, una cascada de notaciones inaudibles y también como se refería Siegfried Zielinski al valorar un trabajo de unartista, una"extraordinaria levedad".

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6 Noviembre 2006

El nosotros emerge, de donde menos lo esperamos

Es la creación del nosotros, lo que ahora (nos) desafía.
Hace unos tiempos eran las luces, hoy no bastan tanto las ideas, como la composición, la cartografía de un territorio existencial inédito. Para esto, unas breves puntadas que recogen una nueva entrada a la constitución de subjetividades: los nuevos medios que instauran nuevas relaciones emergentes, culturales si se quiere más que sociales.

Siento por el momento una honesta disposición de conjugar las micropolíticas o la gesta del bios, del entre, con las dimensiones ontológicas del ser conjunto cuestión que ejercen en mí un desplazamiento de mi itinerario investigativo.

Crear moradas, TAZ, más que buscar una adecuación entre la realidad, las vivencias y lo que adviene con el nosotros. Dejar huellas, crear efectos, más que ir tras los vestigios. Es en este sentido una topografía nueva en relación con la investigación misma que irrumpe en el problema de la formación. Hasta ahora creo que vamos muy rápido, pero la cuestión es de una puerta que deja pasar una luz opaca, un destino entusiasta.

La inteligencia compartida, los modos del nosotros y los contenidos emergentes que aquí se producen, connota en mi experiencia toda una oportunidad insospechada de relaciones en un tiempo ya demasiado diagnosticado. Hoy pienso más en los usos, en la experimentación compartida, en las micropolíticas del deseo y de los lenguajes que se dispersan gestando un escenario bastante interesante para los que trabajamos en la producción inmaterial. Estas herramientas, o porque no decirlo, estos modos de vida, de relacionarnos, encarnan posibilidades para los sujetos en relación con la experiencia del habitar el planeta tierra.

Mis intuiciones interrumpen el retrato, el calco en el cual nos identificamos, para transitar a una globalización de las experiencias, de la creación y el pensamiento para hacer visible la diferencia que nos constituye. Pero quiénes habitan esta diferencia, quiénes, mejor decirlo, la asumen con coraje y soberanía.

Pienso que la red, igual que las nuevas tecnologías de la información, son ante todo otros modos de visualizar esta diversidad de relatos, de formas de pensar y vivir, en un tiempo donde parece que no pasara nada. Las frustraciones vienen de la mano de una exacerbada presencia de la representación política, de las mallas que filtran las potencias de la invención, del ocaso de un Estado que para muchos todavía sobrecoge la importancia de una utopía irrenunciable.

Hoy pienso en dar relevancia a la inmanencia del nosotros, inaplazable ante los desprestigios del lenguaje y de sus potencias constituyentes. Aquí se gana en intensidad, al precio de ceder un poco la luz, que a lo mejor sus destellos insolentes no hacen sino mantener una inercia bastante inicua para nuestros tiempos y que se ejecuta a través de impertinentes moralismos o mediante la impronta de lo que es posible y no de hacerse y de pensarse. Pero creo que hace tiempo venimos insinuando nuevas entradas, abriendo puertas, olfateando y potenciando la capacidad de lo que hace sentido, pero que a los profetas resultan poco conmovedoras. No importa, pero el camino nos va agitando las pasiones de lo que hoy denominamos el gesto micro de la política y es la producción del entre, la exhortación de la comunidad.

Estos nuevos escenarios, pueden ser potenciados por el trabajo en red, por la inteligencia colectiva, por las nuevas rutas de la potencia que están en ciernes en los contenidos que brotan de este singular trabajo. De lo que se trata ahora es de multiplicar esa diferencia que hoy empieza a centellear, de dispersar los saberes y dejarlos a la intemperie y el nomadismo de sus usos, de hacer diversificar experiencias y espacios de acción micropolítica, para que en los umbrales de la subjetividad se experimenten con los otros nuevas destinaciones y relaciones en este tiempo que hoy nos interpela.

Para nosotros, la diversidad de contenidos es una virtud, no un problema; la diferencia no sólo basta para engendrar experimentaciones en el trabajo político, sino también como heterogénesis de nuevas prácticas culturales. Es por esto que es inevitable para nuestro itinerario investigativo, asumir las tensiones que las nuevas tecnologías nos presentan en relación ontológica, política y formativa para el espacio en el que queremos sumergirnos. Ya como antes decía, no se trata tanto de encontrar salidas, cuestión que casi siempre nos lleva a un determinismo perjudicial para lo que estamos exponiendo, sino de entradas hasta el momento inauditas para las cartografías contemporáneas de la subjetividad.

Sé que quiero abordar este espacio, pero confieso que son unas puntadas poco claras, aunque como me refería anteriormente no es este nuestro problema. La consulta de sitios web, blogs me han dado que pensar, qué compartir, en esta topografía emergente de conocimientos nómadas, bibliotecas virtuales, ediciones colaborativas, espacios de arte y pensamiento, páginas de escritores que hasta el momento son cómplices de este murmullo anónimo.

También autores como Pierre Levy, Donna Haraway, Bruno Latour, Félix Guattari, Gilles Deleuze entre otros,... pueden ser inicialmente cómplices para las relaciones que quiero insinuar.

En el horizonte de este subyacen las relaciones entre el arte y el pensamiento, la experiencias, el lenguaje y los acontecimientos en el campo de la constitución de subjetividades. El ámbito formativo se ve interpelado en este tinglado que hasta el momento empieza a mostrar sus rasgos intensivos, pero sé que va acompañado de varias apuestas que más adelante presentaré en concreto. Si es importante este trabajo es en cuanto da qué pensar y experimentar en un tiempo donde la subjetividad se ve amenazada, sumergida en una inercia, resentimiento y fatalismo.

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1 Noviembre 2006

Más allá de la arqueología

Presiento que mi investigación tiende a hacerse red. Lo veo no sólo por una necesidad política, sino por el gesto de lo que insinúo. Escritura, política, pensamiento, arte, son registros y variaciones, rasgos y dimensiones del trayecto que está en ciernes.

Es un poco confuso, lo sé, cargar esta necesidad de realidad, de los protocolos en los que nos vienen entrenando. Será que lo que me afecta amerita otra serie de ejercicios de creación, de proliferación de efectos, que de los formatos a los que nos vemos abocados.

Lo que reconozco es que ya vengo andando y en ese andar ya he tocado lo que a muchos molesta. Quizá para esto se necesite un tímpano especial, tanto un sentido aguzado que sepa intuir lo inaudito como un equilibrio que me lo da la poesía y el pensamiento. No me exijan, en efecto, tanta claridad en lo que enuncio, soy amante del tacto más que de la vista y para mí igual que a las ideas, los proyectos, no bastan, no son suficientes, como ser el sujeto que las encarna y los engendra con los otros.

Vengo encontrando en poetas como Juarroz, Valente y Maillard un ritmo que puede ayudar a desbloquear el férreo candado que no permite entradas a la subjetividad. De lo que se trata no es tanto dar salidas a las crisis por las que atravesamos, como de buscar multiplicidades en lo común, otras entradas que no provienen del acumulado teórico, sino que es en la experimentación y en las relaciones con el lenguaje donde pueden devenir otras. Un abecedario, un envío, una tarjeta postal, una señal, un ensayo, una instalación, un poema, pueden ser las gramáticas menores constituyentes de la subjetividad.

No nos mintamos, no basta reflexionar, ahora en perspectiva pragmática y ontológica, hemos de encontrar todo aquello que nos hace reír, aumentar las potencias comunes y lo que nos hace permanecer flotantes en lo que acontece y vigilantes en lo que permanece: lo inolvidable.

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15 Octubre 2006

De ningún viaje se vuelve

(hace unos días escuchaba en las calles a una pareja hablar mientras esperaba el transporte urbano. Era de noche y me acerqué lo máximo a ellos para no sentirme tan desprotegido. El hombre llevaba una maleta gigante y la mujer lucía bastante espontánea y sin mucho equipaje a bordo. Ante esta desproporción, ya que ambos se quedaban los mismos días en la ciudad, el joven la interpeló - ¿porqué estás tan ligera, dónde has dejado el equipaje?. Ella respondió con una intensidad que me exhortó: me encanta lo imposible, es ahí donde creo yo, está la realidad y la fuerza del viaje, por eso me gusta más mudar de piel. Sé que es complejo para ti escuchar esto - continuó diciendo - pero casi siempre que llego de viaje no desempaco la maleta, sino que me dispongo a flor de piel, me siento más desnuda en cada viaje, cuestión que tiene sus riesgos, pero también la alegría de ser otra. La mujer terminó diciendo lo siguiente (como para no olvidarla ya que me dejó pensando mientras viajaba en el bus): de ningún viaje se vuelve)

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11 Octubre 2006

“Si una noche de invierno, un viajero”

Para viajar se necesita cierta disposición en el cuerpo, una liviandad que nos permita hacer travesía sin sentirnos tan exhaustos en poco tiempo. Cuando proferimos los viajes de los maestros, a qué imagen nos estamos refiriendo. Qué relaciones existen entre el movimiento, el pensamiento y la creación. Con quiénes viajamos, con qué equipaje contamos. Hace cuanto fue nuestro último viaje, es decir, nuestra experiencia que podemos hoy compartir y narrar hoy con alegría.

Hacer un llamado a los trayectos de los maestros, a sus itinerarios después de las tensiones de este texto, supone otra serie de riesgos y oportunidades. La crisis tan mencionada en lo anterior, hoy aparece como kairós, como chance, sin nostalgia pero asumida con mucha cautela y entusiasmo. La tragedia revela unos instantes de afirmación que valen la pena asumirlos, sino queremos erradicar la compasión que nos hace cada vez más homogéneos y más sedentarios.

El llamado también es a una suerte de nomadismo, de pensamiento viajero y sísmico, que cultiva sus potencias, para poder cuidar a lo otro, a la ciudad y a la vida.
Si han de ser otros los viajes, es necesario también ser otro el maestro, dejar tanto respeto, cordura, buena educación, tanta aflicción que los expropia de sus fuerzas, dejar de ser el modelo del maestro y hacer sonar esa palabra a través de unas experiencias inauditas e insólitas. Decir no a la alfabetización, a la capacitación, supone romper con las alianzas perversas, afirmarse en su singularidad, exponerse, dejar de endilgar los problemas a otros, censurar cualquier acto de homogenización y de formateo de la vida, es decir aprender a bailar, a acortar caminos, a vivir la aventura de su existencia trágica con la intensidad que este gesto amerita.

Los pasajes anteriormente expuestos, indican encrucijadas que sólo se resuelven con cierto coraje, ritmo y expresividad que nos aleje de las tentaciones del cambio social, de las utopías de las reformas sustantivas que encubren la fuerza del maestro y al tiempo los hacen participar sin ninguna elección vital que merezca la pena. Hemos de suspendernos ante las retóricas de la profesionalización, ejerciendo otras intensidades de subjetivación del ser maestro más cerca de sus afecciones, a lo que le fuerza pensar y menos a esos tópicos que ocluyen la respiración y el baile. Sabemos que no es tan fácil pasar de la inmunización a una resuelta exposición compartida, pero quizá también hay que mencionar que tal vez no lo hemos intentado.

En la gran preocupación de los maestros instituidos, ronda de cierta manera una culpa neoliberal, que frente a la cuestión de quiénes son los maestros, casi siempre vela siempre la pregunta por los otros, el aprendizaje, la calidad de la educación, la patria, la ciudad, asunto que redunda la mayoría de las veces en deponer las exigencia hacia él mismo, el compromiso con su ser singular, ya que considera que el cuidado de sí mismo, sus ocupaciones y la vitalidad que el puede encarnar, son atribuidas como inmorales. Un maestro casi siempre considera que no puede estar en el centro de la pregunta, ni menos que la pregunta lo habite, ya que no le es dable esa condición inexorablemente indeterminada. Una enseñanza de los griegos, que parece que no hemos aprendido, se refiere a que sólo el hombre que cuida de si mismo puede ocuparse de los otros y de la ciudad.

Si se piensa como un sujeto sin fuerza que renuncia a su condición potente, lo que agudiza es un aplazamiento que supone un olvido y desprecio de sí mismo. Aplazamiento de diversas índoles, de su existencia, de su devenir revolucionante, de sus potencias constituyentes, para que en el rol de representado, sean otros los que le adjudiquen una identidad que es a la vez ficticia y resueltamente disminuida. Bajo el amparo de esta identidad, el maestro no hace más que resguardarse, imponerse una condición que adormece las potencias de lo que puede un cuerpo. El maestro en su osadía siempre ha de estar a la altura de lo imposible, porque si quiere ocuparse de sí mismo más valen los intentos, que cualquier suerte de totalización en una obra, un proyecto, un ideal, es decir, un nuevo aplazamiento.

En el viaje el maestro se hace cómplice de su singularidad, de los trayectos, de las fuerzas que se agitan en un movimiento de pasión. Pasión que a su vez los dispone en una nueva relación con su existencia y con los territorios comunes de la enseñanza. Huelga preguntar, a qué tenemos que renunciar para que el viaje sea posible, qué debemos olvidar para no cargar con una infundada necesidad de transformación macropolítica. Si con esta, sólo allegan los fracasos, la eufemística de la capacitación, hemos también de torcerle el pescuezo a esos modos del lenguaje que como decíamos anteriormente, prescriben actitudes y modos de habitar bastante precarios para el erguimiento del maestro. Si nos toca dejar de sistematizar, de reflexionar sobre las prácticas, de hablar de los recursos humanos, de las didácticas, de las capacitaciones, de los aprendizajes significativos, en busca de intensidad, decisión y de un pensamiento más alegre y trasgresor, lo hemos de hacer ya que con una buena conciencia de estos valores no hemos hecho más que repetir lo mismo, catapultar reformas, insinuar malentendidos. Si es necesario, inauguremos otros registros de la expresión que nos comprometan más intensamente con la vida, otras estéticas de la existencia, otros modos de pensar que no sean tan fácilmente capturables por los embates del poder.

Para las lecciones del siglo que quizá todavía no las hemos aprendido, el viaje hace un llamado a resistirnos entregándonos a la fragilidad de la vida, creando los modos para estar adentro y al mismo tiempo afuera, un pensamiento pedagógico que irrumpe donde menos se lo espera.

Para terminar, el viaje, haciéndonos salir de sí mismos, nos arroja a las cuencas vitales donde todo es más cuando es compartido.

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3 Octubre 2006

La fragilidad nos sostiene, es disposición y umbral.
Ante ella no nos queda sino hospitalidad
a fuerza de donación.

Vivir musicalmente comporta rasgos de fragilidad que de acorde en acorde multiplican la resonancias en el cuerpo-

La investigación supone una fragilidad no para esclarecerla sino para ahondar en un sonido que nos tienta a que lo escuchemos detenidamente.

Cuando decimos que necesitamos nuevos instrumentos, no lo hacemos para esconder una fragilidad, sino para hacernos cargo de ella, que nos permita nuevas inclinaciones. Nada mejor para la comunidad que una exposición de una herida, la exposición de una fragilidad.

Suely Rolnik y las claves del presente
La dictadura del paraíso

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3 Octubre 2006

Algunos itinerarios investigativos

Vengo sintiendo la necesidad de empezar a articular algunas notas en torno al proyecto de investigación. Siento que tendré que verme con el gesto artístico y filosófico, con la metáfora y con la subjetividad que en ese intersticio se dilata y se expande. Estoy en la maestría en Educación, insinuando nuevas posibilidades de entrada y a veces de retirada con lo que se suponen son los problemas más cruciales. He intuido que si nos incorporamos en el caos, haciendo cortes, sin dejar que este nos engulla, podremos agitar las trazas de una escritura otra. Con el arte veo la (im)posibilidad de un erguimiento feliz ante lo indeterminado, es decir en la claridad de la noche extática, en el umbral del desastre, de los desbordamientos de las estrellas,... en la extrañeza en lo más próximo; con el guiño filosófico intento desprender a través de las metáforas una estela que permita al caos y al recorte ser profundo e intenso. Este guiño supone unas íntimas relaciones entre la poesía y el pensamiento. Con la metáfora, que abre un campo para el discurrir de lo más entrañable, apuesto por caminar por los deleznables campos de la pedagogía, incitando a dejar sin lugar y sin tiempo a los corolarios con que hoy se acomete su reflexión. La subjetividad como presencia viva y en relación gozosa con el mundo, ejercitando las fuerzas del contacto y colocando sus afecciones en otros niveles, aparece, o mejor comparece en el entre y en la trama, en el calor de los anteriores registros vitales, en deriva permanente y en el instante de una fiesta que los acoge y a la vez los suspende.

Quisiera inicialmente convocar a que conversáramos sobre la intempestividad de este gesto para el pensamiento pedagógico, abrir el margen y el nodo para que las experiencias nos sucedan. La escritura, el pensamiento y el arte son rasgos que subyacen a los movimientos que en complicidad dialogan hoy con el ser de la formación, que no es nada más, como lo estoy viviendo, un ser de la sensación.

Esta opción reviste el carácter de un cierto modo de habitar el lenguaje o dejarnos habitar por él,... tal vez la metáfora en su creación, articule nuevos instantes que resultan para mi atractivos. Lo que pretendo aquí, en este esbozo para mi proyecto de investigación es un desplazamiento que viene generando en mí un abismo que ahora me impugna a cómo expresarlo. No pretendo ni demostrar, ni explicar nada, ni menos constatar una cuestión de actualidad. Quizá lo que me seduce es la ocasión de un devenir, de la posibilidad de un gesto más allá de los marcos profesionales y de los alambrados de la escuela, que permita desprender un movimiento de pensamiento a lo que concierne la exploración de la creación en la subjetividad.

Quisiera compartir dos fragmentos del texto Sin Lugar escrito por Ángel Gabilondo (extraído del libro "El aliento de lo local en la creación contemporánea, Ignacio Castro (Ed), Editorial Complutense, Madrid, 1998) que tal vez empiezan a calentar el escenario, a generar una atmósfera de intimidad para disponernos en la investigación que me llama. Estos dicen así:

"El movimiento del crear no es un mero desplazamiento, ni un simple estar en camino, en el buen camino, es hacerlo"

"Hacer de la propia vida una obra de arte provoca intempestividad, una inlocatividad en la contemporaneidad, que responde a lo que ella reclama. Ello supone un cierto desplazamiento en el seno de lo que consiste en ser cada día: lo cotidiano. Lo contemporáneo de cada día y las posibilidades de irrupción de lo inaudito en lo cotidiano".

Algunas preguntas:

Por qué pensar la subjetividad? ¿Desde dónde acercarme? ¿A qué altura colocarme para evitar cualquier serie de axiomáticas que inmunizan toda experiencias de subjetividad? ¿Qué hacer de la pregunta y la experiencia de la subjetividad? ¿Cómo mostrar en la investigación, en la escritura un despliegue tanto de subjetividad como de trayecto compartido? ¿Qué potencias se derivan para la subjetividad de una experiencia investigativa? ¿Cómo cartografiar un movimiento, un instante, las fuerzas que constituyen y componen a la subjetividad? ¿Si expresamos la educación como formación de la subjetividad, a qué desafíos nos compromete esta aseveración? ¿Si unos de los rasgos micropolíticos de la subjetividad, hace entronque con las preguntas, pensamientos, experiencias, vecindades y lenguajes emergentes, como articularlas en el campo pedagógico? ¿En qué medida se enriquece el pensamiento pedagógico contemporáneo, en medio de las complicidades entre el pensar y el crear, en el pensar creativo y en lo que podríamos llamar las estéticas de la formación y del pensamiento? ¿Qué implica pensar la subjetividad, sus fuerzas y pulsiones, umbrales y mediaciones, bajo el ángulo ético-estético y político? ¿A qué estamos dispuestos a renunciar, qué nos está sobrando, con qué equipaje contamos para iniciar el viaje, qué herencias obstaculizan el deslizamiento y experimentación con los otros, con qué fuerzas contamos, con quiénes, cómo y cuándo, cuál es el nosotros y cual es la apuesta para seguir componiéndolo? ¿De lo que se trata entonces es de pensar la experiencia de formación de subjetividades,...experimentar en la subjetividad el pensamiento y hacer de la formación un trance, un tránsito, una escritura, una experiencia, un pensamiento?

Creo yo que las precedentes cuestiones, hacen parte de un tejido mucho más denso, una trama que me da qué pensar y que aquí se entrecruzan indistintamente en estos trazos de escritura. Con la investigación quiero celebrar, contar, lenguajear, donar, traducir, desviar, experimentar nuevos modos de pensar el presente, cultivar un ethos, cierta fuerza, una actitud poética hacia la vida, una vida poética, unas amistades, que exige en lo que al gesto investigativo se refiere, múltiples desafíos que irán brotando en la medida en que vaya conversando, exponiendo, actuando y viajando.
Si hay movimiento, las preguntas no correrán el riesgo de sedimentarse en el concepto, sino que seguirán su itinerario en la escritura, en la metáfora. El movimiento en el que me siento inmerso, que no puedo controlarlo, es como el lenguaje mismo, y lo que en la investigación acentúo es como darle aún más ritmo, intensidad, carne, sabor, color.

La investigación más que referirse a un tema en particular, inquiere por las relaciones y tensiones intempestivas entre la formación como poiesis, como cuidado de sí mismo, amistad, relación, experiencia límite, escritura, obra de arte. La educación como ocasión para abrir espacios vitales, para reinventarnos, para el devenir de la subjetividad. La subjetividad como umbral, como creación de estilos de vida. La vida como telón de fondo del pensamiento y de las metáforas. La metáfora como lugar intermedio que teje trama, como gesto y deriva, posibilidad de itinerancia de la lengua en su intimidad y en su erótica expandida.

Algunas de las apuestas del trabajo investigativo se encadenan en los siguientes puntos:

· Realizar mediante una travesía inactual y virtual y a través de las posibles vecindades entre arte y pensamiento, entre poesía y filosofía, las experiencias de formación de la subjetividad, para otorgar una suerte de alegría, de legitimidad vital y contemporaneidad a este trayecto vital, a este trance compartido que despliega toda formación.

· Escribir un libro que conjugue la experiencia de investigación, la experiencia con el lenguaje y con mi subjetividad en relación, para incitar a pensar y a vivir de otro modo las prácticas de formación.

· Ensayar inéditas experiencias a través de lo que Deleuze-Guattari llaman literatura menor, con el colectivo de investigación creación magma y otras amistades, a partir de cartas, envíos, aforismos, ensayos, creación por la metáfora, blogs,...

· Realizar un seminario permanente en las tres licenciaturas de artes de la UPN sobre arte y pensamiento contemporáneo.

· Producir a modo de compilación un libro sobre cartografías contemporáneas en educación y pedagogía que recoja un capítulo de la tesis y otras apuestas iberoamericanas que estimulen lo que la investigación intenta acechar.

· Exponer en dos semestres, los hallazgos más relevantes que broten de la experiencia investigativa.

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